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La Seda de Barcelona flirtea con el concurso de acreedores para defenderse del fondo Anchorage

Cuenta atrás en La Seda de Barcelona. La compañía tiene hasta la medianoche de hoy miércoles para lograr lo que no ha conseguido en seis meses: un acuerdo que evite el concurso de acreedores. Las negociaciones, sin embargo, se encuentran en un callejón sin salida fruto del pulso que mantienen la portuguesa BA Vidrio, primer accionista, dispuesto a jugar esa carta como medida de presión, y el fondo estadounidense Anchorage Capital, principal acreedor.

El debate es tan simple como complejo. Mientras la firma estadounidense quiere que los accionistas asuman el grueso de la factura de la reestructuración de La Seda, pues considera que el equity de una compañía que arrastra una deuda de 235 millones de euros vale cero, BA Vidrio pretende una solución donde los acreedores también asuman una parte del sacrificio, ya que sus créditos no tienen garantías reales y por tanto su valor es también cuestionable.

La última propuesta que está sobre la mesa, y a partir de la cual tienen que limar asperezas, es la realizada por el grupo portugués, que plantea un reparto por el que el 20% del capital de la nueva compañía esté en manos de los accionistas, el 20% en poder de los acreedores y que el 60% restante proceda de una ampliación de capital de 40 millones de euros, una entrada de recursos propios garantizada por BA Vidrio para evitar que sea rechazada de nuevo por el consejo.

El pasado junio de 2012, buscando una salida a la delicada situación de La Seda, se propuso a los accionistas una ampliación por dicho importe, aunque sólo se suscribieron 12,5 millones de euros. En ese momento, se fijó el 15 de septiembre como fecha límite para presentar una propuesta a los bancos que garantizará el futuro de la compañía, que pasa por salvar el negocio de PET-Packaging y deshacerse de la deficitaria división petroquímica.

En los siguientes tres meses, hasta el 15 de enero de este año, tiempo acordado para negociar una solución razonable, ambas partes fueron incapaces de sentarse ni una sola vez, según han explicado a Cotizalia fuentes del proceso. De esta manera, una vez iniciado 2013, comienza una carrera contrarreloj para salir del atolladero, donde las discrepancias entre el grupo industrial portugués y el fondo de inversión no han hecho más que aumentarse.

Dos ofertas opuestas

Para BA Vidrio, la solución pasa por dividir la deuda entre las dos áreas de negocio, de manera que la de envasado, a la que llaman tramo A, le corresponderían 125 millones, y a la petroquímica, tramo B, los restantes 110. A partir de este punto, ofrecen mantener el negocio rentable de pet-packaging, sanearlo y refinanciarlo, mientras proceden a vender el petroquímico, liberarse así de la deuda asociada y pagar a los bancos la parte posible con el dinero obtenido.

Este plan es rechazado por el sindicato de acreedores encabezado por Anchorage, que con algo menos del 40% de la deuda lidera el steering comittee donde también se sientan HSBC y Deutsche Bank. Para esta parte, los accionistas son quienes deben asumir el grueso del coste, por un lado aprovisionando los 110 millones del tramo B y por otro diluyendo su participación, con un reparto del nuevo capital del 5% para los accionistas y del 95% para los acreedores.

De acuerdo con la propuesta de Anchorage, la ampliación de capital resulta innecesaria para dar liquidez a La Seda. En su lugar, el fondo aboga por un préstamo a través de deuda supersenior –derecho preferente en caso de quiebra- con garantías reales y a un tipo de interés del 15%. Esta propuesta de más deuda frente a la opción de más capital de la portuguesa necesitaría del apoyo del 51% de los accionistas y de al menos el 75% de los acreedores.

Baile de porcentajes

Llegados a un punto de no retorno, la segunda propuesta presentada por BA Vidrio, la del reparto en porcentajes de 20-20-60, es la que está en juego en estos momentos. Según han explicado fuentes cercanas a la operación, Anchorage quiere un mayor porcentaje para los acreedores, pues considera que “los accionistas son los que más pérdidas deben sufrir”, aunque dentro del consejo negociador HSBC y Deutsche Bank tienen también más riesgos cruzados con La Seda.

La amenaza del concurso de acreedores es ahora la carta con la que BA Vidrio quiere envidar a Anchorage. El fondo estadounidense, que compró la deuda a descuento y que ya ganaría dinero con la propuesta existente, puede perderlo todo al no tener garantías reales. Lo que parece claro es que el grupo portugués está decidido a no pagar más dinero por quitarse de encima al fondo estadounidense. Hoy a la medianoche se descubre el primer farol.

http://www.elconfidencial.com/mercados/2013/02/28/la-seda-de-barcelona-flirtea-con-el-concurso-de-acreedores-para-defenderse-del-fondo-anchorage-8929

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