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El solar dorado de La Seda en El Prat

rp_laseda_barcelona-150x15011.jpgLa antigua instalación industrial de La Seda en El Prat de Llobregat, cerca de la autovía de Castelldefels, ha dado pie a uno de los más curiosos contratos condicionados de compraventa de terrenos conocido. La propietaria de esos terrenos, Viscoseda -una empresa participada por los gestores de La Seda de Barcelona y sus sindicatos-, recibe en varios tramos 7.500 millones de pesetas por las más de nueve hectáreas que ocupaba la antigua fábrica. Esta instalación está situada frente al Carrefour, el que fuera el primer hipermercado de Cataluña, según confirmó el presidente de La Seda, Rafael Español.

El precio de venta, y ahí radica la novedad, se podría incrementar en unos 2.000 millones si, como pretenden los compradores, se consiguen recalificar los terrenos, que ahora son de uso industrial, y pasan a ser calificados de residenciales, afirman fuentes de la compradora Landscape Vallés. Por tanto, en total, Viscoseda podría acabar recibiendo más de 9.000 millones por la finca. La existencia de este contrato condicionado a futuras recalificaciones urbanísticas ha despertado muchas suspicacias.

La operación se ha cerrado en varias fases. En un principio, el acuerdo fue suscrito -por cuatro hectáreas- entre Viscoseda, antigua filial de La Seda, hoy propiedad de Iberseda, y las sociedades inmobiliarias del Banco de Sabadell: Bipsa y Landscape. Estas sociedades llegaron a un acuerdo condicionado con la promotora Vértix para la construcción de 500 viviendas en el solar, en caso de que éste fuera recalificado para uso residencial.

Sin embargo, en la segunda fase de la operación (con aproximadamente cinco hectáreas más), la promotora Vértix, propiedad de Felip Massot , aparecía ‘para sorpresa de los vendedores’, según afirman fuentes de La Seda, con una participación que se estima en un 49% del total. Vértix pilota otro tipo de operaciones inmobiliarias en antiguas fábricas como la de Sandoz en el barrio barcelonés de Sarrià.

Si la recalificación es posible los compradores también se beneficiarían ya que esperan obtener unos 11.000 millones de pesetas con la venta de las 500 viviendas, y si no, se construirán naves industriales.

La antigua fábrica de rayón vendida por Viscoseda está a punto de comenzar a ser desmantelada y la empresa ha destinado a pasivos pendientes de pago que mantenía con su ex matriz La Seda buena parte de lo obtenido con la venta.

La posible recalificación de los terrenos que lindan con la autovía de Castelldefels depende de lo que en su día decidan el Instituto Catalán del Suelo (Incasol) y el Ayuntamiento de El Prat de Llobregat. Las más de 9 hectáreas de terreno vendido por la ex filial de La Seda forman parte del proyecto Prat Norte, que mantiene afectadas a unas 135 hectáreas en el terreno conocido como las masias de El Prat.

Fuentes municipales consideran ‘prematuro’ hablar de una posible recalificación de terreno de uso industrial a uso residencial. No obstante, en favor de esa tesis pesa el vaciamiento del llamado Centro Direccional, que estaba previsto ubicar en el Prat Norte, que abre nuevas perspectivas a la recalificación, aunque el alcalde de El Prat, Lluís Tejedor, no ha estado históricamnete por la labor.

Los dos principales proyectos a incluir en ese terreno para la infraestructura se han ubicado en otras zonas y esto podría hacer variar el criterio de Incasol en favor de una nueva zona residencial. Los dos proyectos frustrados son una nueva zona logística diluida por el parque logístico de la Zona Franca y la ZAL y otra zona de reparaciones aeroportuarias que AENA ha previsto en las proximidades de las obras para la tercera pista del aeropuerto de El Prat.

El empresario promotor Felip Massot, amigo personal de varios miembros del Gobierno catalán como Artur Mas o Antoni Subirà, era considerado desde hace años como el futuro titular de los terrenos de La Seda en El Prat. Su nombre flotaba sobre esos solares desde los tiempos en los que accedieron al consejo de La Seda el propio Mas, Carles Vilarrubí o Jordi Vilajoana y que culminó con el nombramiento de Jordi Pujol Ferrusola, hijo del presidente de la Generalitat, como consejero de la que fuera principal filial de La Seda, Hispano-Química (HQ).

El gran negociador de la compra ha sido Joan Ràfols, que fue hace años director general de Habitatge de la Generalitat, posteriormente director general de la inmobiliaria Vértix y que ahora es administrador de las inmobiliarias del Banco de Sabadell.

Vértix levantó Mas Blau II en 1990, en unos terrenos en los que la Generalitat pretendía localizar la ampliación de la Fira de Barcelona. Aunque finalmente el entonces alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, decidió que la ampliación se realizara en el polígono Pedrosa de L’Hospitalet, aquello forzó a Massot a convertir Mas Blau en un parque empresarial.

http://elpais.com/diario/2001/04/09/catalunya/986778448_850215.html

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